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martes, 25 de marzo de 2014

Por el “Hamor” de una mujer (o segundas partes…)

A parte de las fiestas navideñas y del día de mi cumpleaños, durante muchos años el inicio de las vacaciones de verano significaba el tercer (y último) momento del año en el que podía conseguir algún juego nuevo para mi megadrive, ya que con la excusa del largo verano y la coincidencia con san molsupo, mis sufridos padres y abuelos se apiadaban de mí y de paso compraban un poco de tranquilidad para sus horas de la siesta y esas cosas.

De esta forma, si mi memoria no me falla, en verano del 1992 (el segundo con mi megadrive) mi colección se vio ampliada con dos títulos que, a decir verdad, fueron una elección extrañísima (y todavía hoy no entiendo el porqué, ya que mi criterio se basó en una decisión meditada y razonada…es decir, que elegí por el nombre y el dibujo de la portada…); en fin, que ambos juegos inexplicablemente pasarían con más pena que gloria por mi estantería:

El primero, el Krusty’s Super Fun House, verdaderamente no estaba tan mal (algún día tendrá su momento en el blog) pero aunque la combinación de puzles y plataformas me enganchó durante un tiempo, acabé por hartarme de él por culpa de su endiablada dificultad.

En cambio, el otro juego era una conversión de una recreativa que en aquellos tiempos no sabía ni que existía, pero cuyo título prometía ser la secuela de uno de los arcades más brillantes de Sega (cuya versión de megadrive ya andaba por casa), y sí, resultó ser la secuela de un grande, pero también resultó que hizo bueno el dicho de “segundas partes nunca fueron buenas”, de forma que la conversión para megadrive del arcade (cuya aceptación entre los aficionados era poco destacable), fue calificada directamente como un “fiasco” considerable, y no sin parte de razón.

Turbo Outrun (megadrive)...camino de Los Ángeles!
Por suerte o por desdicha, esa fue la versión que me tocó jugar a mí, así que hoy toca destripar al “hijo” de una leyenda… ¿será tan malo como parece o será otro caso en el que pesó demasiado el nombre de su padre? Averigüémoslo!




sábado, 15 de febrero de 2014

Princess captured Dark Force, rescue princess Mia, Tom!! (After Burner II – parte 2)

Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, vivía una princesa cuya belleza era como el rayo de luna que disipaba las tinieblas en la noche del mundo. La princesa Mía, pues ese era su nombre, era amada y adorada por su pueblo, que la respetaba y admiraba por su bondad, honestidad y firmeza, y en su mundo reinó la paz durante eones.

No obstante, más allá de las fronteras de su reino, una misteriosa y escalofriante raza aguardaba en la oscuridad acumulando odio y rencor contra la princesa, hasta que un día, la abominable Fuerza Oscura envió a sus “Simekiri”, y aplastando todo atisbo de resistencia a su paso, raptaron sin contemplaciones a la princesa Mía sumiendo a su pueblo en la desesperación.

Tom, un humilde campesino secretamente enamorado de la princesa, reunió todo su valor y se lanzó a una lucha suicida contra el maléfico ejército óscuro, y con la valentía que sólo puede infundir el amor, peleó con bravura y sin cuartel hasta conseguir derrotar al grueso de los Simekiri y enfrentarse al mismísimo Señor de la Oscuridad.


Por si acaso, sí, seguimos hablando de After Burner II

Cuando Tom se plantó frente al poderoso Maestro Oscuro, apenas pudo ver como sus labios pronunciaban unas extrañas palabras, “Bottsu!”, y en ese momento sintió el Mal genuino emanando de su encantamiento con un poder maléfico e inigualable. 
 
Durante un instante que a Tom le pareció interminable, sintió un miedo tan atroz que pensó que todo había terminado…pero entonces volvió a notar en su pecho la calidez del amuleto de su amada, y un pensamiento brotó en su interior como una llama repitiendo una y otra vez “nunca me rendiré, da igual el peligro, nunca!”

Alzándose al grito de “yunkkeluu!!”, Tom desenfundó su arma y el tiempo se detuvo con la última plegaria de la Princesa flotando en el aire…."Date prisa! Pronto amanecerá.” 
 
Bien, si os estáis preguntando qué tiene esto que ver con After Burner II, recomiendo el apartado “otras curiosidades - los mensajes ocultos” de esta segunda parte del análisis “afterburneriano” (la primera podéis encontrarla aquí

lunes, 3 de febrero de 2014

Jugando a ser “Maverick” en nuestra megadrive (After Burner II - primera parte)

Aunque todavía no forma parte de mi colección, siempre he sentido un “algo especial” por este juego desde la primera vez que lo vi, probablemente por mi admiración hacia el protagonista absoluto del mismo, un espectacular avión de combate supersónico caracterizado por sus dos motores escupiendo fuego en la cola y sus alas retráctiles en pleno vuelo, una máquina que ya había adquirido tintes legendarios tras el éxito de la película Top Gun, el famoso caza F-14 Tomcat
 
Personalmente descubrí el juego en el Amstrad CPC de un buen amigo, y fue amor a primera vista (a pesar de que hoy me cuesta mucho jugarlo en esa versión), así que cuando otro amiguete lo consiguió para Megadrive en las navidades del 91, ansiaba que me dejase ese cartucho por encima de cualquier otro título (y eso que el chico también tenía el Alien Storm, el Super Ghouls’n Ghost y el Bonanza Bros), ya que emular a todo un Maverick pilotando su F-14 era algo que no pasaba todos los días.

Creo que no hace falta decir mucho más para presentar este juego, porque hoy toca un clásico de Sega, ni más ni menos que de…


After Burner II (nota: Algunos de los mandos-joysticks de tus calzoncillos pueden no ser compatibles con el juego)

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